Qué piensan de Él

Testimonios sobre la vida y obra de Envar El Kadri

Qué piensan de Él

Las palabras de aquellos que conocieron a Envar El Kadri testimonian la profundidad de su compromiso, la integridad de sus convicciones y el impacto que tuvo en la vida de sus compañeros de lucha. Estos testimonios son fruto del respeto y la admiración de quienes compartieron su militancia, su exilio y su regreso.

Roberto Baschetti - Historiador

Hubo un hombre en nuestra patria que acaparó las primeras planas de los diarios a fines de 1968. Cordobés de nacimiento, nacido en Río Cuarto un 1° de mayo de 1941. Hijo de inmigrantes libaneses, ex estudiante del liceo militar, abogado laborista. Con la última dictadura militar que asoló a nuestra Nación debió exiliarse en Beirut, Madrid y París. Fue productor cinematográfico de varias películas de Fernando Solanas como así también productor discográfico independiente.

Se llamaba Envar El Kadri. Pero todos le decíamos "Cacho" y debo dejar por escrito que fue él, a no dudarlo, mi hermano de lucha, de compromiso, de militancia. Ocupó, con creces en mi vida, el lugar de ese hermano de sangre que nunca tuve. Los jóvenes que lean esta nota deberán saber también que este curtido militante combatió a todas las dictaduras militares que le tocó padecer (Lonardi, Aramburu, Rojas, Onganía, Levingston, Lanusse, Videla, Viola, Galtieri, Bignone) sabiendo que cada una de ellas era más sanguinaria y represiva que la anterior.

Así pasó "Cacho" por este mundo: leal, combativo, transparente, solidario, contestatario, noble, valiente, sanguíneo. Siempre puso sus conocimientos e inteligencia al servicio de las causas populares y dentro de éstas encontró en el peronismo la razón de su vida.

Roberto Baschetti - Historiador, sociólogo e investigador

Miguel Pereira - Cineasta

Conocí a Envar El Kadri en un festival de cine en Washington, el Festival de las Américas. Yo andaba con La deuda interna a cuestas y él, como productor, con Sur de Pino Solanas. Obviamente yo había escuchado hablar mucho de él pero no nos habíamos conocido hasta ese momento, así que por esas cosas de la vida nuestro acercamiento fue a través del cine. Pronto descubrí que era una persona con un gran carisma, muy afable y muy buen conversador.

A mí me había surgido el germen de la idea de hacer algo con él, con su figura. Era el momento de hacer algo con Cacho El Kadri. Se avecinaba la catarata de películas y libros sobre el Che Guevara, por los 30 años de su asesinato, así que propuse hacer algo diferente: una película donde no se utilizara material de archivo. Mi idea fue hacer algo donde su figura fuera omnipresente, pero que al mismo tiempo no lo viéramos nunca.

Estos dos personajes deciden hacer el mismo periplo de Guevara en 1954. Cacho El Kadri iba a ser el representante de una generación muy comprometida políticamente. La estructura del guión estaba determinada por el viaje original del Che, partiendo desde Retiro hacia Jujuy y La Paz.

Y la muerte de Cacho le da otra dimensión a la película, porque el film también se transforma en un documento del pensamiento de Envar El Kadri. Con otras formas, con otros métodos, Cacho representaba para mí una suerte de Che Guevara: coherente, fiel a su utopía y a sus valores.

Miguel Pereira - Cineasta, director del documental "Che... Ernesto"

Javier Torres Molina - Articulista

Envar "Cacho" El Kadri (1941-1998) fue uno de los símbolos de la militancia popular desde antes de los 60. Fundador de la Juventud Peronista, participó activamente de lo que se conoció como la Resistencia Peronista, siendo uno de los primeros en llevar a cabo la lucha armada en nuestro país. Nació en Río Cuarto un 1º de mayo de 1941. Tuvo su infancia feliz durante los gobiernos de Perón.

Apenas salido de la adolescencia, junto a un puñado de compañeros fundó la Juventud Peronista. Al principio, las acciones que llevaban a cabo consistían en juntarse en la calle Florida y colgar algún retrato de Perón y de Evita, desafiando al decreto-ley 4161 que prohibía a ambos nombrarlos en público.

Más adelante se organizaron en todo el país en el Movimiento de la Juventud Peronista, que luego originaría a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), intentando en 1968 realizar un foco guerrillero en Tucumán. Fue preso político entre los años 60-63, 68-73 y exiliado a partir del 75 en Francia.

No se calzaba el traje de militante para hablar en un acto o tener una discusión política, la militancia de Cacho era la vida misma. Las personas se dividen en buenas o malas personas. Con humildad buscó hasta el final "cavar la propia trinchera donde luchar".

Como muestra del significado que tiene para el movimiento popular, hay que decir que al día siguiente de su muerte en paredones de Buenos Aires, al lado de consignas partidarias, se podía leer: "Aguante Cacho El Kadri", que en Rosario se constituyó el Centro de Estudios para la Transformación Social "Envar El Kadri", compañeros suyos de capital se agruparon bajo su nombre, en la plaza del barrio de toda su vida una plaqueta lo recuerda, y algunas zonas del conurbano la corriente de desocupados Envar El Kadri lo homenajea cotidianamente.

Su nombre ya es bandera. El 19 de julio del 98 ese corazón grande que tenía le dijo basta, tenía 57 años cargados de lucha, solidaridad y ternura. Sus restos descansan en el cementerio islámico con tierra que él mismo había traído del Líbano, el lugar de sus antepasados. Su memoria está siempre presente.

Javier Torres Molina - Articulista, Tintas del Sur nº 4

Su legado en los corazones

Quienes convivieron con Envar El Kadri reconocen en él varias cualidades que lo distinguieron: su coherencia ideológica, su capacidad de escucha, su compromiso sin condescendencia, y su profunda humanidad. No fue un militante que predicara desde arriba, sino alguien que vivía sus convicciones en el trabajo cotidiano, en la educación, en la producción cultural.

"Fue él un auténtico representante de la generación de los años 60 y 70, capaz de hablar desde la experiencia vivida, desde las cicatrices de la represión, desde el aprendizaje del exilio, pero siempre con la esperanza intacta de que otro mundo es posible."

Sus alumnos en la Universidad recordaban sus clases como espacios de diálogo abierto, donde las preguntas incómodas eran bienvenidas y el debate respetuoso era parte del aprendizaje. Como productor, buscaba obras que rescataran la memoria colectiva de nuestro pueblo. Como abogado, nunca abandonó la defensa de los más vulnerables. Como compañero, fue solidario con las luchas de su tiempo.

En la memoria colectiva

El 19 de julio de 1998, Envar "Cacho" El Kadri fallecía en Tilcara, provincia de Jujuy, de un ataque al corazón. Su muerte no extinguió su presencia: continúa en las palabras de quienes lo amaron, en los registros fílmicos que ayudó a producir, en los estudiantes que lo recuerdan como maestro, en los camaradas que lo reconocen como hermano.

La derrota de un proyecto, la represión, el exilio, la dictadura, no pudieron quebrantar su espíritu. Envar nos enseñó que la esperanza no es un acto de fe ingenua, sino una práctica política: la esperanza de construir, día a día, en nuestras propias manos, ese mundo justo que soñamos.

Así recordamos a Envar El Kadri: como abogado de los sin voz, como productor de la memoria, como docente comprometido, como padre, como amigo, como compañero. Un hombre que supo que perdieron la batalla pero no la guerra, porque la guerra por un mundo mejor continúa en cada acción solidaria, en cada gesto de justicia, en cada joven que elige cambiar el mundo.